martes, 21 de octubre de 2008

Palabras de Una Clínica de Conducción - Cordoba - David Paredes

Buenas, como están?

Les cuento que este último fin de semana asistí a la Clínica de Conducción que organiza David Paredes.

Me siento en la obligación hacia todo el que tiene una moto y la usa de escribir estas palabras, con un único fin: que aprendan, si no lo saben, a desarrollar esta actividad apasionante con la mayor seguridad.

Estoy sumamente complacido con esta actividad ya que superaron, David y sus muchachos, mis expectativas; sí, es así, no cabe la menor duda de que es una experiencia que no se puede dejar pasar; hay que hacerla de corazón.

Paso a explicarles: soy un fanático de las motos desde hace varios años, y hace un par me dediqué a aprender todo lo que podía de motos, desde conducción a reglajes, siempre queriendo entre andar rápido y seguro. Para esto recurrí a Internet y luego a libros que compré en distintos destinos, en su mayoría en inglés y los pagué en dólares (antes eran más baratos). Ahora los subo gratis al blog por si no se dieron cuenta; entiendo el esfuerzo que da el escribirlos pero también comprendan lo inaccesible que se presenta el conocimiento de este tipo en nuestro país.

Luego comencé a practicar estas cosas, sí, leía y salía a probar con la moto, en un lugar que no voy a mencionar para no asustar a los que lo conocen o me salgan a correr por animal. Comencé al principio de a poco hasta que encontré límites, en general eran el lugar, el asfalto y el trazado por demás veloz, muy veloz, que no daban la oportunidad de aprender, sólo de hacerla y no quedaba nada para saborear.

En ese momento me creí un grande, que la tenía re-clara, sí, es así. Hasta que un día surgió la posibilidad de asistir a esta clínica ya que Juan Pablo, uno de mis mejores amigos, encontró un afiche de la clínica buscando quién sabe qué en Internet. Lo jocoso es que la invitación era para abril y estábamos en mayo, sí, de no creer. Desde ese momento nos comunicamos con la organización del evento, Analía, y se gestó con la ayuda de mis mejores amigos la asistencia a la clínica.


Hasta ese momento, la idea fuerte que nos impulsó era la posibilidad de andar en un autódromo, algo que hasta ese momento nunca había hecho sobre una moto, sí en auto de carrera, pero esa es otra historia. Al autódromo se sumaba el curriculum de David y experiencias de otros como la que pienso relatar en la web, todo lo cual nos motivó por sobre manera.

Muchos de ustedes no sabrán de dónde soy, pero vivo en Comodoro Rivadavia.Organizar el viaje fue un detalle: desde conseguir el carro para llevar tres motos, ver cómo las ajustábamos, son 1750 kilómetros… así que hay que ir más que bien para no sufrir contratiempos. Planeamos llegar un día antes para descansar, la guía YPF nos daba 17 horas de viaje sin descansar.

Salimos el jueves tipo 01:00 y llegamos tipo 22:00 del mismo jueves, luego de una que otra perdida con el GPS, el cual resultó muy útil pero a veces nos jugó una que otra mala pasada; igual llegamos y dentro de horarios normales, fueron 21 horas de viaje, nos turnamos, éramos tres. De ahí a comer y a dormir.

Me olvidaba, antes de salir, un amigo, Walter Calderón, fotógrafo profesional(el que sacó las fotos de Pamela y Alejandra en el blog) nos sacó una foto y la publicó en el diario. Sí, en el diario, de no creer, parecíamos pilotos de verdad; en la ruta nos preguntaban adónde íbamos, si a correr; a los primeros les explicamos de la clínica, después, no, nos cansamos y les decíamos que yo era profesional y qué sé yo qué más. Perdón, pero era la única diversión en 1750 kilómetros de viaje. Bah, no tan así, la otra era escuchar a la gallega del GPS indicándonos las curvas, nos decía “próximo desvío, 356 kilómetros a la derecha”, si, así de frustrante.



Nota del Diario http://www.deporteschubut.com.ar/modules/news/article.php?storyid=1628

El día viernes al mediodía, luego de pasear un poco por la ciudad, Carlos Paz, y comprar una malla, ya que el hotel tiene pileta climatizada, conocimos a uno de los guías, nos esperaba en la escalera, era Ponono.

El grupo de guías está formado por pilotos, ex pilotos y motociclistas con mucha experiencia y más que todo vocación por enseñar. Ellos se dedican a instruirte y te guían durante la jornada de conducción. Recuerdo sólo los nombres de los guías con los que interactúe, nombres/apodos: Ariel, Ponono, José, Famoso, Pedro, Alexis y obvio David, había un par más que no tuve el agrado de ser guiado por ellos.

En la primera jornada, o sea el viernes, hicimos el primer trayecto de montaña, con el único fin de familiarizarnos con la moto, a muy baja velocidad y por supuesto en el camino que al día siguiente íbamos a hacer. Les comento, salimos de Carlos Paz a Copina; ahí hay una ruta meramente turística, ya que fue reemplazada por otra más nueva y más ancha. Es una ruta de montaña, con curvas en ascenso y descenso, cerradas en general y con faldeos de montaña y rocas, más algún que otro guarda-rail, en sí muchos. Un asfalto espectacular con una adherencia que envidiarían unos cuantos autódromos del país.

Durante la salida del Hotel, nos armamos en grupo e hicimos el camino del observatorio, una vista espectacular, curvas de 180° en ascenso. Es el único momento para disfrutar de la vista sin afectar la conducción, luego nunca más; después, toda la atención en la ruta sí o sí.

Luego de llegar al triángulo de Copina, hicimos el trayecto de ida y vuelta; ahí se rearmaron los grupos, con menos cantidad de personas. Hasta ese momento veníamos con Ponono, una persona espectacular y como lo describe David “un libro abierto”; te saca todas las dudas y te hace sentir muy cómodo. Ponono se quedó con otro grupo y yo con mis amigos seguimos con Ariel, el hermano de David, otra excelente persona y por supuesto guía, con quien realizamos el ida y vuelta por Copina.




Ariel venía en un TDM, nosotros en tres pisteras CBR. Es impresionante cómo doblan los guías, y sus señas con las cuales te indican la severidad y velocidad de entrada en curva son excelentes; lo único que tenés que hacer es seguirlo y hacer lo mismo; esta parte al principio no es fácil, pero es la única manera de hacer esta ruta. No sé cuántas curvas tiene pero sin temor a equivocarme calculo que más de 100, con unos 22 km según entendí.

Consejos para una conducción en Copina, y creo que se aplican tranquilamente al autódromo:
- Primer consejo, no mirar el paisaje;
- Segundo, no mirar los espejos;
- Tercero, no mirar el tablero;
- Cuarto, seguir al guía en todo lo que hace;
- Quinto y principal, relajarse y disfrutar.

Con este aperitivo (ya que la montaña recién era el día sábado) la clínica ya había superado mis expectativas; es increíble lo que doblan las motos, lo que uno no sabe que uno puede hacer. A eso súmale que vas con gente idónea que te lleva a la velocidad justa. De vos depende no perder la calma y hacer lo que sabés hacer: conducirla.

Antes de emprender este primer tránsito por Copina, nos dieron los consejos de conducción básicos que hemos leído en muchas revistas, libros y en Internet, que creía utilizar, primero contra volante o contra manillar (poco efectivo a esta velocidad pero se usa igualmente), peso en los pedalines o estriberas, balance sobre la pierna del interior de la curva (impresionante cómo funciona, la moto dobla como vos quieras), luego modulación del acelerador, cuerpo fuera de la moto, cabeza , hombro y pierna, con estas cosas la moto dobla.

Ariel nos paseó ida y vuelta; no se puede describir, hay que hacerlo, mirá que yo doblaba algunas rutas a más de 250 en las más rectas y la ponía a fondo al CBR 1000RR, pero en mi vida sentí la moto como en este caso. No vamos a decir que fue perfecto, yo tuve una duda en una curva, tracé derecho, frené y volqué y nada más; de ahí cometí otro gran error: alcanzar al grupo. David lo repitió bastante durante esa noche y el mismo sábado, está prohibido, pero creo que todos lo hacemos; la idea es que el grupo te espere, eso apréndanlo, así no arriesgan nada al pedo. La idea es simple: si apenas los podemos seguir a los guías imagínense recuperando metros, es imposible, por eso no hay que hacerlo.

Ariel, una masa: en algunas curvas levantaba la pierna y la mano y doblaba así como venía, la idea es que veas que es fácil, que se puede doblar sin manos. Gracias Ariel, con estas actitudes pudimos ir agarrando más confianza y nos relajamos.

Luego volvimos a bajar al observatorio ruta a Carlos Paz, y lo que fue una delicia al ir, hizo que se me llenara de preguntas mi cabeza: curvas a 180° con sólo el envión en primera; te hacen prestar mucha atención.

Me faltó: entre bajada y subida fuimos a lo de Gladis a comer algo; pedí empanadas y gaseosa; un lugar donde se ve todo el camino de Copina que habíamos realizado un rato antes. En sí no les doy explicaciones de geografía ni mucho menos, ya que al paisaje no le di mucha bola, era espectacular pero con las sensaciones de la moto no había lugar para nada más.


Llegando al Hotel nos juntamos a comer y nos hicieron llenar una pequeña prueba de conocimientos, la cual es muy simple, pero hay que ser muy honesto, si no, no ayuda; con ella arman los grupos para la montaña del día sábado.




También estaban el grupo de banderilleros enseñándonos las banderas, su significado y demás, otro excelente grupo por cierto muy profesional.

A la salida estaba la gente de KTM mostrándonos dos motos, una supermotard 690 y una para Raid tipo Dakar de 990 de cilindrada; decía Adventure en el lateral, unas motazas, muy buenas, con el naranja KTM que es un espectáculo. Algunos optaron por manejarlas un rato a la vuelta del hotel para dar sus impresiones.

Ya era tarde y a dormir, para ser sinceros el usar el peso del cuerpo sobre los pedalines me dejó las piernas en un estado de destrucción tremenda, es verdad no hago deportes, pero sí que cansa manejar una moto.

Día sábado: arrancamos temprano, tipo ocho de la mañana arriba, desayuno y yendo al centro de Carlos Paz para una largada simbólica. David promocionó una carrera de Road Race, para eso se invitó a pilotos para un simulacro; a ello se le sumó toda la organización necesaria para hacer de eso una carrera segura. Entonces participamos de esta largada simbólica y de ahí a Copina por autopista.




En Copina, otra vez más armar grupo, ya el viernes teníamos números y organizados en esta oportunidad con Josée. José es otro de los guías del grupo de la clínica, es otra persona espectacular, que nos ayudó en las cuatro pasadas que nos quedaban del camino a recorrer.




Contrario a lo que creíamos, la primera pasada con Jose fue muy lenta, estábamos clasificados en los grupo de Baja, que fue lo mejor. Esto nos permitió probar todas las técnicas que David volvió a repetir, a menor velocidad que el día anterior con Ariel. Lo jocoso fue que cuando hicimos la primer pasada, José nos consultó acerca de la velocidad, si estábamos cómodos, si íbamos más despacio… la respuesta fue no, ya que con Ariel habíamos ido mucho más rápido, entonces nos preguntó si iba más rápido, y la respuesta para su desconcierto fue un unánime NO, ya que estábamos aprendiendo, para qué apurarse.

Las siguientes pasadas fueron cada vez más rápidas, lo cual fue espectacular, ya que íbamos tomando confianza y adquiriendo las técnicas. En las ultimas pasadas fuimos pasando a otros grupos ya que el nuestro fue muy unido y manteníamos muy buenos ritmos.




En la segunda pasada se sumó uno de los pilotos del Road Race, el Negro Chavez, un tipazo; nos tiró consejos y nos felicitó por lo parejos que éramos; él nos siguió en carácter de entrenamiento en las pasadas sucesivas.




Un punto a remarcar si van en verano es el calor. Provéanse de una mochila del tipo de mountain bike con bolsa de agua, porque el calor es agobiante, creo que algo de 35°C y la sed pasa a ser importante, no olvidar que en mi caso tenía un mono de cuero completo y así que dénse una idea del calor, jaja.



Para finalizar esta jornada tipo 13:00 se largó la primer RoadRace en Argentina, Copina Cóndor, espectacular, con mucha gente que fue a presenciarla, y en carácter de exhibición largó con algo más de 20 inscritos. Estuvo espectacular; la ganó Pedro, una masa el petiso, es otro de los instructores, los que le hicieron fuerza fueron Ariel y José.

De ahí nos fuimos a almorzar a la Posta del Quenti, un hotel de alta montaña en las Sierras Altas camino a Mina Clavero. Ahí empanadas y carne, cerdo y no sé qué más, para comer todo lo que se quería. De ahí reaprovisionamiento de combustible y vuelta para abajo, otra vez por Copina, un espectáculo, bajé con Ariel y ya más ducho en la montaña lo disfruté más que nunca.




Luego nos juntamos en el centro de Carlos Paz y David, Pedro, y Alexis quemaron gomas e hicieron Stopis. A eso sumale Guille, el Pelado y otros Chicos de Bs As, inscritos en la clínica como yo, que acompañaron la exhibición con ruido y gomas quemadas.

De ahí, hotel. Reunión, repaso del autódromo y a comer, muy cansados, mucho calor el sábado.

Se largó a llover, en duda la jornada del Autóodromo, va en duda no, Analía nos aseguró que San Pedro componía el domingo, y la verdad que no sé si fue esto o qué, el domingo por la tarde se secó y dejó de llover.

Se realizaron los sorteos de rutina, algunos regalos para todos y a dormir. No hay que olvidarse que la gente del Fernet 1881 nos hizo una demostración, nos trajo unas cuantas botellas para la degustación que nadie dejo pasar. Les agradecemos, nos trajimos algunas muestras gratis para degustar acá en Comodoro.

A la mañana siguiente nos despertamos medio mal, ya que llovía, pero quedamos en salir igual. Salimos a Alta Gracia y nos juntamos a una charla técnica en la confitería del autódromo mientras mejoraba el tiempo.Todo el equipo de instructores nos despejó de todas las dudas surgidas el fin de semana.
Al mediodía paró de llover y salimos a hacer vueltas de reconocimiento en el circuito; estábamos en Baja, la gran mayoría, ya que por lo menos para nuestro grupo era la primera vez en un autódromo, nos tomamos y nos hicieron tomar las cosas con calma. En primer lugar estaba húmedo, y mientras fue secando agarramos confianza a los ángulos de entrada en curva y velocidad de paso.




Ahí en primer lugar tuve de guías a David, luego con José, después con Famoso, y ahí pase a Intermedia y giré con José nuevamente. Durante las tandas fuimos yendo cada vez más fuerte y con más inclinación, de ahí paramos para almorzar, eran las 4 de la tarde. Carne en sandwich a morir, quedamos extasiados.




De ahí fotos en grupo.



Y luego fuimos a la prueba de frenado en donde cado uno debía frenar a 0 la moto viniendo a unos 100 km/h. Un espectáculo, ahí realmente nos dimos cuenta cuánto frenan estas maravillas. En mi vida había hecho o sentido cosas como un stopi pero ahí las tres veces que nos tocó frenar quedé en una rueda, siendo la ultima desde mi punto de vista alucinante.
No me tengo que olvidar que el autódromo fue la experiencia más excitante que desarrollé y a la vez en la que me sentí más seguro; el consejo es si no doblas, enderezá la moto y al pasto, después tranquilito volvés a la pista; caerse es imposible.

La ultima actividad y no por eso menos importante era el bautismo:, es una carrerita entre los de tu clase baja e intermedia entre todos, unas 4 vueltas al circuito sin guía ni nada de eso. Algunos optaron por no hacerla, siempre está la idea de que otro te golpee en su afán de ganar; no sucedió esto; el grupo estaba muy conciente de que lo que íbamos a hacer no era con ese fin. Cada uno tenía la libertad de girar a la velocidad que se sintiera cómodo. Yo no quería que me pasen, así que me encolumné algo de 17 o 18, del lado de la cuerda con algo de 20, más o menos. Largamos y bueno eso ya es otra historia; eso sí: esta experiencia, el fin de semana completo, lo vuelvo a vivir, ya estoy planeando mi vuelta en diciembre.


Foto del Grupo en el Autodromo



Me despido y espero que les sirva para que se motiven y realicen una clínica de este tipo; no importa si es o no con la gente de David, lo que importa es que se den el tiempo para aprender, y esto solo es válido con la práctica; esta idea que lleva adelante esta gente para mi gusto es espectacular.


Nos vemos
Pro Racer